LOS 8 PRINCIPIOS BÁSICOS DE LA PRODUCTIVIDAD PERSONAL

Nada es más importante que hacer, porque nada excepto eso nos va a acercar un solo paso a nuestros objetivos. Hablamos mucho, nos reunimos demasiado, planificamos sin parar… y hacemos poco. La historia de muchos emprendedores es la de días interminables de trabajo y proyectos importantes que no avanzan. Esto ocurre cuando desconocemos los principios fundamentales de productividad personal.

Estos no tienen que ver con una manera concreta de organizar el día, ni con usar esta o aquella aplicación de gestión de proyectos o tareas. Yo las he usado todas y no importa el tipo de martillo que utilices si no sabes clavar.

Pero cuando sabes clavar, puedes hacerlo con casi cualquier cosa que tengas a mano.

Lo mismo ocurre con la productividad personal. Cuando conoces los principios fundamentales que sí funcionan, entonces puedes hacer el doble, en la mitad de tiempo y sin estrés. O al menos sin ese estrés odioso que producen los terribles «días ocupados» en los que no tienes tiempo, pero tampoco una sensación de avance.

He puesto en marcha proyectos de todo tipo a lo largo de estos años. La mayoría de las veces, por elección personal, he decidido emprenderlos solo y acabé quemado más de dos veces.

Por eso, me empeñé en levantar hasta la última piedra y aprender lo que funciona de verdad en productividad personal. Como siempre, la gran mayoría no servía de mucho, pero unos pocos principios lo cambian todo e incluso pueden conseguir la deseada Productividad Total, que no es un mito ni mucho menos.

Hoy, me gustaría compartir lo más importante de todo eso y terminar, de una vez por todas, con esos terribles días siempre ocupados. Porque no nos engañemos, no son un signo de que seamos grandes trabajadores, sino todo lo contrario.

Si estamos siempre ocupados, no lo estamos haciendo bien.

Por qué muchos sistemas de productividad personal no funcionan

En realidad, no es que no funcionen, pero la mayoría de veces, adoptar un nuevo sistema o aplicación de productividad sigue este ciclo:

  1. Encuentras el nuevo método, suena bien y quieres creer que por fin has encontrado la manera perfecta de hacer las cosas (otra vez), yo siempre he querido.
  2. Lo pruebas y trasladas la información que tenías en tu otro sistema o aplicación (un trabajo pesado, pero bueno).
  3. Chirría y descubres que no hace todo lo que quieres, no encaja con tu flujo de trabajo o la aplicación tiene demasiados botones que apabullan, pero bueno.
  4. El sistema de productividad parece añadir trabajo en vez de ahorrarlo y se va convirtiendo en un fastidio, en un paso más añadido a todo lo que ya tienes que hacer.
  5. A los pocos días te has olvidado, no entras en la aplicación o no sigues el método. Trabajas como sea, como siempre.
  6. Encuentras un nuevo sistema o aplicación que promete que es lo que buscabas y se repite el ciclo.

Es la naturaleza de la bestia y la solución no es otra aplicación o sistema de productividad personal que desconoces.

La solución son principios fundamentales probados y sencillos, porque la complicación no funciona.

Siguiendo esos principios de productividad personal, la herramienta prácticamente no importa. Podrás usar un cuaderno de papel o la aplicación más moderna y conseguirás tus objetivos igualmente.

LOS 8 PRINCIPIOS BÁSICOS DE PRODUCTIVIDAD PERSONAL

¿Cuáles son esos principios fundamentales de la productividad personal?

Vamos a detallarlos y, como verá, son sencillos y más vale que sea así, porque lo complicado no funciona.

1. ELIMINAR LAS DISTRACCIONES TODO LO POSIBLE

Hoy día, las distracciones lo han conquistado todo y son el principal escollo para la productividad personal.

Vivimos inmersos en una «economía de la atención» que quiere toda la nuestra y trata de conseguirla como sea: pantallas por todos lados, notificaciones en el móvil, diseños empleando lo que se llaman patrones oscuros, gente distraída que viene a distraernos también…

El resto de principios fundamentales no funcionará si no reducimos primero las distracciones todo lo posible.

Para ello:

  • Móvil apagado o sólo para que suenen las llamadas importantes.
  • Si no necesitamos Internet, la desconectamos.
  • Un entorno de trabajo lo más despejado posible.
  • Decir a los demás que no nos interrumpan si no es extremadamente urgente, porque estamos trabajando en algo importante que tenemos que terminar. Normalmente, lo entenderán y respetarán.

2. HACER UNA SOLA COSA A LA VEZ

¿Ha escuchado alguna vez eso de que los hombres somos incapaces de hacer dos cosas a la vez?

Yo soy hombre y digo que «ojalá».

Porque de ser así aplicaríamos de manera innata la clave fundamental para realizar el mejor trabajo posible en el menor tiempo posible.

Hacer una sola y única cosa a la vez.

Si escribimos ese material de marketing lo escribimos, con todos nuestros sentidos centrados en ello. Si hablamos por teléfono, hablamos por teléfono, prestando toda la atención a la otra persona. Si estamos inmersos en perfeccionar nuestro producto, o estamos realizando un servicio a un cliente, estamos 100% enfocados en eso y no hay ninguna otra cosa que distraiga nuestra atención.

Acometemos cada tarea de nuestra lista concentrados totalmente en ella, como si no hubiera nada más en el mundo.

3. PRIMERO LO IMPORTANTE

La siguiente técnica para sacar el máximo rendimiento a nuestro día de trabajo es esta:

La primera cosa que hacemos por la mañana es la tarea más importante de toda nuestra lista.

Le aseguro que esa tarea más importante tiene la manía de no ser casi nunca la más fácil, la más divertida ni la más agradable. De hecho, suele causarnos rechazo y buscamos excusas para procrastinar con ella y ponernos con otra cosa.

Esas sensaciones incómodas cuando nos tenemos que enfrentar a una tarea suelen ser la mejor brújula que nos señala que es importante.

Si el día termina y los proyectos siguen sin avanzar, estamos teniendo problemas con esto. Para eliminarlos, eche un vistazo a cómo terminar con la procrastinación.

4. PLANIFICAR DE ANTEMANO

Si empezamos a trabajar y nuestra primera tarea del día es pensar: «A ver qué tengo que hacer hoy», ya hemos perdido. Comenzaremos a confundir lo que es importante con ese montón de urgencias que surgen sin remedio. Cuando eso ocurre, el día pronto nos arrastra para todas partes como una hoja al viento, en vez de ser nosotros los que marquemos la dirección.

Para evitar eso, la solución es tener cristalinamente claro lo que vamos a hacer en nuestro día de trabajo antes de empezarlo.

De esa manera, estrecharemos el hueco por el que se cuelan esas pequeñas miserias que nos quitan la energía y nos arrastran por donde quieren.

Para aplicar esto en la práctica, lo que mejor me funciona es:

Confeccionar el día anterior la lista de lo que quiero tener realizado para la jornada siguiente, en un momento de tranquilidad y sin pensar en urgencias.

Ese momento para mí, es por la tarde, justo cuando acabo de terminar la jornada de trabajo y cerrar el día. De esta manera, mi última tarea de la jornada es siempre revisar y determinar claramente las del día siguiente.

Cuando llega ese día siguiente, me pongo sin excusas y sin pensar con la primera tarea de la lista que hice la tarde anterior.

5. EL TIMEBOXING

El timeboxing es una de las técnicas más efectivas de productividad personal que podemos integrar en nuestro día a día.

Se trata de establecer ritmos definidos de trabajo y descanso, cumpliéndolos a rajatabla.

Las personas no podemos aguantar ritmos interminables de algo, es necesario y natural descansar ciertos periodos. Si lo hacemos así, y tomamos intervalos de reposo adecuados entre cada periodo de trabajo, podemos mantener un ritmo constante mucho más tiempo y con un buen nivel cognitivo.

Por el contrario, si nos pegamos un atracón de dos horas sin parar acabamos quemados y agotados, sin la capacidad para acometer otras tareas, por muy sencillas que sean. Además, al día siguiente, probablemente recordaremos el atracón y pensar en seguir nos producirá emociones negativas, que nos inclinarán a procrastinar.

La aplicación más conocida del timeboxing es la famosa técnica Pomodoro.

En ella, vamos alternando intervalos de 25 minutos de trabajo con 5 minutos de descanso. Cuando hemos completado 4 pomodoros tomamos un descanso más largo, de unos 20 minutos.

La técnica Pomodoro es la más sencilla y extendida para comenzar a aplicar el timeboxing en nuestro día a día. Además, hay un montón de aplicaciones, para ordenador y móvil, que nos ayudarán a usarla (basta una rápida búsqueda en Google para encontrarlas).

6. PRIORIZAR

Muchos gurús de la autoayuda y el éxito, que ni ayudan ni conceden ese éxito, suelen entonar la frase de que tanto nosotros como Bill Gates o Elon Musk recibimos 24 horas cada día, como si en realidad estuviéramos igualados en eso.

Esa frase es tan errónea a tantos niveles que no sé ni por dónde empezar, pero baste decir que, en realidad, ellos tienen más tiempo que nosotros gracias a que pueden «comprarlo» (Bill Gates no gasta 3 horas diarias en limpiar y hacer la compra y luego la comida, se lo aseguro).

Así que, hasta que seamos Bill Gates, la manera de «comprar» tiempo que tenemos los más modestos es priorizar.

No lo compramos, pero lo liberamos. Lo que ocurre es que esto implica una de las cosas más difíciles para muchos, decir que no.

Para priorizar, debemos saber decir que no a:

  • Tareas poco importantes que debemos borrar directamente.
  • Nuevas ideas atractivas que surgen todo el rato y que queremos perseguir con ímpetu (un ímpetu que se acabará pronto, dejándolas a medio).
  • Otras personas. Esto es aún más complicado que decir que no a lo anterior.

Personalmente, me llegan a menudo por email ofertas para hacer multitud de cosas: colaboraciones, ver la viabilidad de proyectos conjuntos, posibilidades de licenciar productos…

A la mayoría debo decir que no, y muchos de ellos son buenos proyectos, simplemente es que, son tantas las oportunidades y cosas que nos van a surgir, que si decimos que sí a todo, vamos a estar en una dinámica de estar empezando siempre y no terminando nunca.

7. DELEGAR

Conecta con lo anterior y es otro de los principios fundamentales de la productividad personal. Cada uno debería hacer aquello en lo que es experto o se le da mejor.

Por ejemplo, si somos emprendedores, las tareas fundamentales son producto y marketing, y a ellas deberíamos dedicar el 80% del tiempo.

La contabilidad e impuestos, el diseño, los problemas y retos informáticos, las tareas administrativas como facturas, teléfono y demás, debemos delegarlas en la medida en la que nuestro dinero nos lo permita.

Y sí, esta es otra piedra de toque en mi caso personal. La frase: «Si quieres hacer algo bien, has de hacerlo tú» es una mentira como un templo, pero que ha calado demasiado y es muy dañina.

8. DESCONECTAR AL 100% PARA AUMENTAR NUESTRA PRODUCTIVIDAD PERSONAL

Este es otro de los principios fundamentales de la productividad personal que no entendemos del todo bien, porque se ha ensalzado demasiado la figura del que no para de trabajar.

Si no paras de trabajar, no eres productivo, eres ineficiente y, además, acabarás quemado.

No desconectar es el síntoma más claro de que no se ha entendido lo más importante de la productividad personal. No sabes priorizar, no sabes trabajar y, además, ese trabajo será mediocre, porque lo estarás haciendo al mínimo de tu capacidad, en vez de dar lo mejor de ti porque tienes el depósito de energía lleno.

Quien va al gimnasio (y sabe lo que hace) comprende que el músculo se genera en los tiempos de descanso. Cuando estás levantando pesas produces microlesiones y un daño que, cuando se descansa bien, se repara de modo que el músculo se reconstruye más grande y fuerte para soportar el ritmo de trabajo.

Pero ¿qué pasa si no das ese descanso? Que no creces, no te haces más fuerte y retrocedes en tus objetivos. Cada vez más débil y cansado.

Lo mismo ocurre con la productividad personal y el trabajo.

Para hacer el mejor posible, en las mejores condiciones, hay que desconectar al 100% y respetar periodos de descanso.

Personalmente, siempre he sido (y todavía soy) uno de esos con lo que llamo el «cerebro dividido y el descanso culpable».

Así denomino a la manía de que cuando estaba descansando no desconectaba al 100%. Tenía el cerebro dividido entre la necesidad de descansar y seguir pensando en la tarea que había dejado a medio. Mi cabeza se quedaba entre dos tierras en las que, ni se relajaba del todo, ni pensaba eficazmente sobre el trabajo.

De la misma manera, como no has descansado, cuando estás trabajando vuelves a tener el cerebro dividido. Este trata de escapar de la tarea y se marcha a pensar en otras cosas, de manera que tampoco está al 100% concentrado en lo que tiene delante. Recordemos que la regla de oro es hacer una sola cosa a la vez.

Nada hay más reparador que un día en el que has cumplido por la mañana el par de objetivos críticos que te has puesto, y luego puedes pasarte la tarde leyendo sin culpa, quedando con los que te importan o haciendo lo que te gusta sin el más mínimo remordimiento, porque tienes la satisfacción del deber cumplido.

Además, eso será lo que te dé energía a la mañana siguiente para comenzar por el asunto más importante y caer sobre él con todas tus fuerzas intactas.

TÉCNICAS AVANZADAS Y MAESTRAS DE PRODUCTIVIDAD PERSONAL

¿Hay técnicas de productividad personal avanzadas? Sí, y no solo eso, sino que también se puede conseguir la productividad total, es decir, un estado de flujo en el que hacemos el mejor trabajo posible y tenemos esa sensación de que el tiempo ha volado y no teníamos ni hambre ni cansancio durante horas.

Y se puede conseguir.

Me he pasado la vida persiguiendo eso y volcando mi experiencia en el libro de Productividad Total. Sin embargo, lo cierto es que no merece la pena aprender nada avanzado hasta que no se dominan los 8 principios que se han detallado aquí.

De hecho, no solo eso. Estos 8 principios son los fundamentos para conseguir esa productividad personal total. Son los cimientos sobre los que construir la casa y, de hecho, son mucho más que los cimientos.

Porque con estos 8 principios, sin necesidad de nada más, ya tendremos los días más productivos que recordemos. En serio.

LOS 8 PRINCIPIOS BÁSICOS DE LA PRODUCTIVIDAD PERSONAL

Nada es más importante que hacer, porque nada excepto eso nos va a acercar un solo paso a nuestros objetivos. Hablamos mucho, nos reunimos demasiado, planificamos sin parar… y hacemos poco. La historia de muchos emprendedores es la de días interminables de trabajo y proyectos importantes que no avanzan. Esto ocurre cuando desconocemos los principios fundamentales de productividad personal.

Estos no tienen que ver con una manera concreta de organizar el día, ni con usar esta o aquella aplicación de gestión de proyectos o tareas. Yo las he usado todas y no importa el tipo de martillo que utilices si no sabes clavar.

Pero cuando sabes clavar, puedes hacerlo con casi cualquier cosa que tengas a mano.

Lo mismo ocurre con la productividad personal. Cuando conoces los principios fundamentales que sí funcionan, entonces puedes hacer el doble, en la mitad de tiempo y sin estrés. O al menos sin ese estrés odioso que producen los terribles «días ocupados» en los que no tienes tiempo, pero tampoco una sensación de avance.

He puesto en marcha proyectos de todo tipo a lo largo de estos años. La mayoría de las veces, por elección personal, he decidido emprenderlos solo y acabé quemado más de dos veces.

Por eso, me empeñé en levantar hasta la última piedra y aprender lo que funciona de verdad en productividad personal. Como siempre, la gran mayoría no servía de mucho, pero unos pocos principios lo cambian todo e incluso pueden conseguir la deseada Productividad Total, que no es un mito ni mucho menos.

Hoy, me gustaría compartir lo más importante de todo eso y terminar, de una vez por todas, con esos terribles días siempre ocupados. Porque no nos engañemos, no son un signo de que seamos grandes trabajadores, sino todo lo contrario.

Si estamos siempre ocupados, no lo estamos haciendo bien.

Por qué muchos sistemas de productividad personal no funcionan

En realidad, no es que no funcionen, pero la mayoría de veces, adoptar un nuevo sistema o aplicación de productividad sigue este ciclo:

  1. Encuentras el nuevo método, suena bien y quieres creer que por fin has encontrado la manera perfecta de hacer las cosas (otra vez), yo siempre he querido.
  2. Lo pruebas y trasladas la información que tenías en tu otro sistema o aplicación (un trabajo pesado, pero bueno).
  3. Chirría y descubres que no hace todo lo que quieres, no encaja con tu flujo de trabajo o la aplicación tiene demasiados botones que apabullan, pero bueno.
  4. El sistema de productividad parece añadir trabajo en vez de ahorrarlo y se va convirtiendo en un fastidio, en un paso más añadido a todo lo que ya tienes que hacer.
  5. A los pocos días te has olvidado, no entras en la aplicación o no sigues el método. Trabajas como sea, como siempre.
  6. Encuentras un nuevo sistema o aplicación que promete que es lo que buscabas y se repite el ciclo.

Es la naturaleza de la bestia y la solución no es otra aplicación o sistema de productividad personal que desconoces.

La solución son principios fundamentales probados y sencillos, porque la complicación no funciona.

Siguiendo esos principios de productividad personal, la herramienta prácticamente no importa. Podrás usar un cuaderno de papel o la aplicación más moderna y conseguirás tus objetivos igualmente.

LOS 8 PRINCIPIOS BÁSICOS DE PRODUCTIVIDAD PERSONAL

¿Cuáles son esos principios fundamentales de la productividad personal?

Vamos a detallarlos y, como verá, son sencillos y más vale que sea así, porque lo complicado no funciona.

1. ELIMINAR LAS DISTRACCIONES TODO LO POSIBLE

Hoy día, las distracciones lo han conquistado todo y son el principal escollo para la productividad personal.

Vivimos inmersos en una «economía de la atención» que quiere toda la nuestra y trata de conseguirla como sea: pantallas por todos lados, notificaciones en el móvil, diseños empleando lo que se llaman patrones oscuros, gente distraída que viene a distraernos también…

El resto de principios fundamentales no funcionará si no reducimos primero las distracciones todo lo posible.

Para ello:

  • Móvil apagado o sólo para que suenen las llamadas importantes.
  • Si no necesitamos Internet, la desconectamos.
  • Un entorno de trabajo lo más despejado posible.
  • Decir a los demás que no nos interrumpan si no es extremadamente urgente, porque estamos trabajando en algo importante que tenemos que terminar. Normalmente, lo entenderán y respetarán.

2. HACER UNA SOLA COSA A LA VEZ

¿Ha escuchado alguna vez eso de que los hombres somos incapaces de hacer dos cosas a la vez?

Yo soy hombre y digo que «ojalá».

Porque de ser así aplicaríamos de manera innata la clave fundamental para realizar el mejor trabajo posible en el menor tiempo posible.

Hacer una sola y única cosa a la vez.

Si escribimos ese material de marketing lo escribimos, con todos nuestros sentidos centrados en ello. Si hablamos por teléfono, hablamos por teléfono, prestando toda la atención a la otra persona. Si estamos inmersos en perfeccionar nuestro producto, o estamos realizando un servicio a un cliente, estamos 100% enfocados en eso y no hay ninguna otra cosa que distraiga nuestra atención.

Acometemos cada tarea de nuestra lista concentrados totalmente en ella, como si no hubiera nada más en el mundo.

3. PRIMERO LO IMPORTANTE

La siguiente técnica para sacar el máximo rendimiento a nuestro día de trabajo es esta:

La primera cosa que hacemos por la mañana es la tarea más importante de toda nuestra lista.

Le aseguro que esa tarea más importante tiene la manía de no ser casi nunca la más fácil, la más divertida ni la más agradable. De hecho, suele causarnos rechazo y buscamos excusas para procrastinar con ella y ponernos con otra cosa.

Esas sensaciones incómodas cuando nos tenemos que enfrentar a una tarea suelen ser la mejor brújula que nos señala que es importante.

Si el día termina y los proyectos siguen sin avanzar, estamos teniendo problemas con esto. Para eliminarlos, eche un vistazo a cómo terminar con la procrastinación.

4. PLANIFICAR DE ANTEMANO

Si empezamos a trabajar y nuestra primera tarea del día es pensar: «A ver qué tengo que hacer hoy», ya hemos perdido. Comenzaremos a confundir lo que es importante con ese montón de urgencias que surgen sin remedio. Cuando eso ocurre, el día pronto nos arrastra para todas partes como una hoja al viento, en vez de ser nosotros los que marquemos la dirección.

Para evitar eso, la solución es tener cristalinamente claro lo que vamos a hacer en nuestro día de trabajo antes de empezarlo.

De esa manera, estrecharemos el hueco por el que se cuelan esas pequeñas miserias que nos quitan la energía y nos arrastran por donde quieren.

Para aplicar esto en la práctica, lo que mejor me funciona es:

Confeccionar el día anterior la lista de lo que quiero tener realizado para la jornada siguiente, en un momento de tranquilidad y sin pensar en urgencias.

Ese momento para mí, es por la tarde, justo cuando acabo de terminar la jornada de trabajo y cerrar el día. De esta manera, mi última tarea de la jornada es siempre revisar y determinar claramente las del día siguiente.

Cuando llega ese día siguiente, me pongo sin excusas y sin pensar con la primera tarea de la lista que hice la tarde anterior.

5. EL TIMEBOXING

El timeboxing es una de las técnicas más efectivas de productividad personal que podemos integrar en nuestro día a día.

Se trata de establecer ritmos definidos de trabajo y descanso, cumpliéndolos a rajatabla.

Las personas no podemos aguantar ritmos interminables de algo, es necesario y natural descansar ciertos periodos. Si lo hacemos así, y tomamos intervalos de reposo adecuados entre cada periodo de trabajo, podemos mantener un ritmo constante mucho más tiempo y con un buen nivel cognitivo.

Por el contrario, si nos pegamos un atracón de dos horas sin parar acabamos quemados y agotados, sin la capacidad para acometer otras tareas, por muy sencillas que sean. Además, al día siguiente, probablemente recordaremos el atracón y pensar en seguir nos producirá emociones negativas, que nos inclinarán a procrastinar.

La aplicación más conocida del timeboxing es la famosa técnica Pomodoro.

En ella, vamos alternando intervalos de 25 minutos de trabajo con 5 minutos de descanso. Cuando hemos completado 4 pomodoros tomamos un descanso más largo, de unos 20 minutos.

La técnica Pomodoro es la más sencilla y extendida para comenzar a aplicar el timeboxing en nuestro día a día. Además, hay un montón de aplicaciones, para ordenador y móvil, que nos ayudarán a usarla (basta una rápida búsqueda en Google para encontrarlas).

6. PRIORIZAR

Muchos gurús de la autoayuda y el éxito, que ni ayudan ni conceden ese éxito, suelen entonar la frase de que tanto nosotros como Bill Gates o Elon Musk recibimos 24 horas cada día, como si en realidad estuviéramos igualados en eso.

Esa frase es tan errónea a tantos niveles que no sé ni por dónde empezar, pero baste decir que, en realidad, ellos tienen más tiempo que nosotros gracias a que pueden «comprarlo» (Bill Gates no gasta 3 horas diarias en limpiar y hacer la compra y luego la comida, se lo aseguro).

Así que, hasta que seamos Bill Gates, la manera de «comprar» tiempo que tenemos los más modestos es priorizar.

No lo compramos, pero lo liberamos. Lo que ocurre es que esto implica una de las cosas más difíciles para muchos, decir que no.

Para priorizar, debemos saber decir que no a:

  • Tareas poco importantes que debemos borrar directamente.
  • Nuevas ideas atractivas que surgen todo el rato y que queremos perseguir con ímpetu (un ímpetu que se acabará pronto, dejándolas a medio).
  • Otras personas. Esto es aún más complicado que decir que no a lo anterior.

Personalmente, me llegan a menudo por email ofertas para hacer multitud de cosas: colaboraciones, ver la viabilidad de proyectos conjuntos, posibilidades de licenciar productos…

A la mayoría debo decir que no, y muchos de ellos son buenos proyectos, simplemente es que, son tantas las oportunidades y cosas que nos van a surgir, que si decimos que sí a todo, vamos a estar en una dinámica de estar empezando siempre y no terminando nunca.

7. DELEGAR

Conecta con lo anterior y es otro de los principios fundamentales de la productividad personal. Cada uno debería hacer aquello en lo que es experto o se le da mejor.

Por ejemplo, si somos emprendedores, las tareas fundamentales son producto y marketing, y a ellas deberíamos dedicar el 80% del tiempo.

La contabilidad e impuestos, el diseño, los problemas y retos informáticos, las tareas administrativas como facturas, teléfono y demás, debemos delegarlas en la medida en la que nuestro dinero nos lo permita.

Y sí, esta es otra piedra de toque en mi caso personal. La frase: «Si quieres hacer algo bien, has de hacerlo tú» es una mentira como un templo, pero que ha calado demasiado y es muy dañina.

8. DESCONECTAR AL 100% PARA AUMENTAR NUESTRA PRODUCTIVIDAD PERSONAL

Este es otro de los principios fundamentales de la productividad personal que no entendemos del todo bien, porque se ha ensalzado demasiado la figura del que no para de trabajar.

Si no paras de trabajar, no eres productivo, eres ineficiente y, además, acabarás quemado.

No desconectar es el síntoma más claro de que no se ha entendido lo más importante de la productividad personal. No sabes priorizar, no sabes trabajar y, además, ese trabajo será mediocre, porque lo estarás haciendo al mínimo de tu capacidad, en vez de dar lo mejor de ti porque tienes el depósito de energía lleno.

Quien va al gimnasio (y sabe lo que hace) comprende que el músculo se genera en los tiempos de descanso. Cuando estás levantando pesas produces microlesiones y un daño que, cuando se descansa bien, se repara de modo que el músculo se reconstruye más grande y fuerte para soportar el ritmo de trabajo.

Pero ¿qué pasa si no das ese descanso? Que no creces, no te haces más fuerte y retrocedes en tus objetivos. Cada vez más débil y cansado.

Lo mismo ocurre con la productividad personal y el trabajo.

Para hacer el mejor posible, en las mejores condiciones, hay que desconectar al 100% y respetar periodos de descanso.

Personalmente, siempre he sido (y todavía soy) uno de esos con lo que llamo el «cerebro dividido y el descanso culpable».

Así denomino a la manía de que cuando estaba descansando no desconectaba al 100%. Tenía el cerebro dividido entre la necesidad de descansar y seguir pensando en la tarea que había dejado a medio. Mi cabeza se quedaba entre dos tierras en las que, ni se relajaba del todo, ni pensaba eficazmente sobre el trabajo.

De la misma manera, como no has descansado, cuando estás trabajando vuelves a tener el cerebro dividido. Este trata de escapar de la tarea y se marcha a pensar en otras cosas, de manera que tampoco está al 100% concentrado en lo que tiene delante. Recordemos que la regla de oro es hacer una sola cosa a la vez.

Nada hay más reparador que un día en el que has cumplido por la mañana el par de objetivos críticos que te has puesto, y luego puedes pasarte la tarde leyendo sin culpa, quedando con los que te importan o haciendo lo que te gusta sin el más mínimo remordimiento, porque tienes la satisfacción del deber cumplido.

Además, eso será lo que te dé energía a la mañana siguiente para comenzar por el asunto más importante y caer sobre él con todas tus fuerzas intactas.

TÉCNICAS AVANZADAS Y MAESTRAS DE PRODUCTIVIDAD PERSONAL

¿Hay técnicas de productividad personal avanzadas? Sí, y no solo eso, sino que también se puede conseguir la productividad total, es decir, un estado de flujo en el que hacemos el mejor trabajo posible y tenemos esa sensación de que el tiempo ha volado y no teníamos ni hambre ni cansancio durante horas.

Y se puede conseguir.

Me he pasado la vida persiguiendo eso y volcando mi experiencia en el libro de Productividad Total. Sin embargo, lo cierto es que no merece la pena aprender nada avanzado hasta que no se dominan los 8 principios que se han detallado aquí.

De hecho, no solo eso. Estos 8 principios son los fundamentos para conseguir esa productividad personal total. Son los cimientos sobre los que construir la casa y, de hecho, son mucho más que los cimientos.

Porque con estos 8 principios, sin necesidad de nada más, ya tendremos los días más productivos que recordemos. En serio.

El trabajo en equipo hace que el sueño funcione

Si bien muchas organizaciones han tenido éxito al implementar un entorno de equipo, otras han encontrado que es difícil pasar de la teoría a la aplicación práctica del trabajo en equipo. Incluso las empresas, los gerentes y los empleados que tienen una actitud favorable al éxito de un entorno de equipo a veces no saben qué comportamientos específicos apoyan el trabajo en equipo.

En general, sabemos qué hacen los equipos exitosos, ya sea en el deporte o en los negocios e industrias. Definen la visión y la misión del equipo y sus miembros, y son excelentes para establecer metas e implementar un plan de acción.

Todos los miembros del equipo tienen la responsabilidad de motivarse a sí mismos y comparten la responsabilidad de crear un clima propicio para la motivación de los demás miembros del equipo.

Los acontecimientos de los últimos años han dejado a la gente preocupada por el futuro. El mundo está cambiando de forma masiva y constante. La tecnología y la competencia global están dando lugar a diferentes modelos organizativos, empresas reestructuradas y nuevas formas de hacer las cosas. La mayoría de las empresas están adelgazando y aplanando su estructura. Las empresas están redistribuyendo el poder y la información, dando a los empleados de todos los niveles más influencia en los resultados que nunca antes. Es precisamente en este entorno en el que los equipos de alto rendimiento y autogestionados no solo destacarán, sino que serán esenciales para el éxito.

Un equipo se define como un pequeño grupo de personas con habilidades que trabajan juntas hacia un objetivo o propósito común. La principal responsabilidad del equipo es centrarse en la consecución del objetivo que reunió al equipo y en el alto rendimiento. Para alcanzar ese objetivo lo más rápido posible, utiliza las siguientes cinco claves; son altamente efectivas, probadas a lo largo del tiempo y han demostrado funcionar para individuos y equipos:

  1. Cristaliza tu pensamiento. Al igual que tienes un destino en mente cuando comienzas un viaje, necesitas un «destino» o meta en mente cuando te contratan para hacer un trabajo o te asignan a un equipo. Determina qué objetivo quiere que tu equipo alcance tu organización. Solo cuando sepas cuál es el objetivo o destino podrás aplicar todo tu mejor pensamiento y tus mejores esfuerzos para alcanzarlo. Nada es más desalentador para un empleado que haber trabajado duro durante días o semanas en un proyecto determinado solo para descubrir que no tenía una comprensión clara de lo que se esperaba. Una vez que tengas una clara comprensión de cuál es el objetivo del equipo, entonces puedes dedicarte a su consecución con una inquebrantable determinación. Al igual que probablemente lo haces en un viaje por carretera, necesitas comprobar tu mapa de vez en cuando para asegurarte de que estás viajando por la ruta correcta. Pregunta a tu líder de equipo y comprueba cualquier instrucción escrita que te hayan dado para asegurarte de que tu pensamiento está cristalizado y estás centrándote en el objetivo.
  • Define un plan de acción. Una vez que tengas claro el objetivo, es importante definir un plan de acción para alcanzarlo. Este plan debe ser claro, conciso y alcanzable. Debe tener en cuenta los recursos disponibles y las posibles barreras que se pueden encontrar en el camino.
  • Motiva a tu equipo. Es importante que los miembros de tu equipo estén motivados para alcanzar el objetivo. Esto significa crear un ambiente de trabajo positivo y de apoyo. También significa reconocer y recompensar el buen trabajo.
  • Comunicación efectiva. La comunicación efectiva es clave para el éxito de cualquier equipo. Esto significa ser claro y conciso en tus comunicaciones, y escuchar activamente a los demás miembros del equipo.
  • Resolución de problemas. Es inevitable que los equipos se enfrenten a problemas a lo largo del camino. Es importante que los miembros del equipo sean capaces de resolver problemas de forma efectiva. Esto significa ser flexible y adaptable, y estar dispuesto a trabajar con los demás para encontrar soluciones.

Si sigues estas cinco claves, estarás en el camino correcto para crear un equipo de alto rendimiento que alcance sus objetivos.

Desarrolla un plan de acción

Un plan de acción es simplemente un esquema de los objetivos y las acciones necesarias para alcanzar el objetivo general de tu equipo. El plan de acción es donde tu equipo obtiene su enfoque, dirección y estabilidad diarios.

Aunque es simple, un plan de acción detallado es una de las herramientas más efectivas que posee un equipo. Un plan de acción claro permite a los miembros del equipo permanecer enfocados en las acciones necesarias para alcanzar el objetivo. Puedes trabajar con más entusiasmo y compromiso cuando sabes exactamente lo que se supone que debes hacer, y serás más competente a medida que progreses hacia el destino deseado del equipo.

Se requieren cuatro pasos para desarrollar un plan de acción significativo:

  1. Haz un esquema de los pasos que tomará tu equipo.
  2. Crea objetivos a corto plazo hacia los que se centre tu equipo.
  3. Haz un calendario detallado de las fechas en las que planeas lograr los pequeños y grandes objetivos de tu equipo.
  4. Desarrolla un plan de acción individual para cada miembro del equipo que muestre lo que cada persona necesita lograr para ayudar al equipo a alcanzar los objetivos a corto plazo y, en última instancia, el objetivo general a largo plazo.

Desarrolla el deseo

Un deseo ardiente es el mayor motivador de toda acción humana. El deseo de éxito implanta la conciencia de éxito, que a su vez crea un hábito de éxito vigoroso y cada vez mayor. El deseo es la diferencia entre un objetivo y un deseo. El deseo pone acción en tus planes. Sin él, nunca tendrás éxito, sin importar cuán digno sea tu objetivo ni cuán viable sea tu plan.

El entusiasmo es la expresión exterior de tu deseo interior. Más que cualquier otra característica o rasgo de la personalidad humana, el entusiasmo es el compañero del éxito en cada logro, en cada empresa valiosa, en cada paso ascendente en el progreso humano. Ralph Waldo Emerson dijo: «Nada grande se ha logrado sin entusiasmo».

Tu entusiasmo será contagioso. A medida que desarrolles el deseo y el entusiasmo por alcanzar tu objetivo, tus compañeros de equipo también comenzarán a sentir esta energía. A medida que más miembros del equipo desarrollen el deseo, el impulso se acumula y tu equipo será imparable.

Desarrolla la confianza

Nada te da más confianza que saber exactamente las acciones que planeas tomar y el orden en que las vas a tomar. Cuando has cristalizado tu pensamiento para que sepas dónde estás parado y adónde quieres ir, has sentado las bases para la confianza suprema.

Cuando surjan desafíos, y lo harán inevitablemente, mantén tu enfoque en tu objetivo y en tu capacidad para alcanzar ese objetivo. Mantén los ojos bien abiertos y las distracciones no te ralentizarán. Los obstáculos son lo que ves cuando apartas los ojos del objetivo. Mantente confiado en que alcanzarás tu objetivo, ¡y lo harás!

Desarrolla una confianza suprema en ti mismo y en tus propias capacidades. Entra en cada actividad sin dar reconocimiento mental a la posibilidad de la derrota. Concéntrate en tus fortalezas, en lugar de en tus debilidades, en tus poderes, en lugar de en tus problemas.

Desarrolla la determinación

Desarrolla una determinación obstinada para seguir adelante con tu plan, independientemente de los obstáculos, las críticas, las circunstancias o lo que otras personas digan, piensen o hagan. Es posible que esperes escuchar comentarios negativos de ciertas personas, pero cuando esas personas en particular están en tu equipo, ¿qué debes hacer?

La respuesta es seguir adelante hacia tu objetivo. Construye tu determinación con esfuerzo sostenido, atención controlada y energía concentrada. No permitas que las actitudes negativas o complacientes de los compañeros de equipo te ralenticen. Con el tiempo, esas personas, o cambian y van con el equipo, o permanecerán sin cambios y lo más probable es que sean retiradas del equipo.

No dejes que otros te distraigan. Aférrate, no te rindas y ganarás. Las oportunidades nunca llegan a los que esperan, son capturadas por los que se atreven a desarrollar una determinación obstinada.

No importa cuál sea el objetivo, un paso a la vez lo hará realidad. Por eso es tan importante saber lo que necesitas hacer a diario y luego hacerlo.

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Mateo Navajas

Facilitador y mentor en programas de liderazgo

✨ Productividad Personal: El Poder Transformador de un Programa Individual de 16 Semanas

En un mundo donde la rapidez, la competencia y la saturación de tareas son la norma, encontrar un camino claro hacia la productividad personal no es solo deseable… es urgente.

Por eso, queremos hablarte de un programa transformador que dura 16 semanas y que está diseñado para lograr un cambio real y sostenible en la forma en que las personas trabajan, se organizan y lideran su tiempo y prioridades.

¿Por qué un programa individual de productividad?

Porque la productividad no se trata simplemente de hacer más cosas. Se trata de hacer lo correcto, en el momento adecuado, con intención y claridad. Y eso solo se logra cuando el proceso está centrado en la persona: sus metas, su entorno, sus bloqueos, sus hábitos y sus motivaciones.

Este programa no es genérico. Es personalizado, estructurado y progresivo, diseñado para acompañar a cada participante a lo largo de 16 semanas que cambiarán su forma de trabajar… y de vivir.

🧠 Beneficios que marcan la diferencia

A través de sesiones semanales, herramientas prácticas y un acompañamiento cercano, este programa genera beneficios medibles tanto a nivel personal como organizacional:

  • Solución efectiva de problemas y una comunicación interna más clara y fluida.
  • Mayor enfoque, mejores decisiones y una reducción significativa del estrés.
  • Claridad en los objetivos, prioridades, valores y uso inteligente del tiempo.
  • Hábitos productivos consolidados y un cambio de comportamiento duradero.
  • Aumento de la productividad individual y del equipo, reducción de errores y horas extras.
  • Más creatividad para resolver desafíos, más energía y entusiasmo por el trabajo.
  • Una experiencia que fortalece el compromiso, la responsabilidad y la autoconfianza.

🌱 ¿Qué resultados puedes esperar?

  • Una organización más alineada y eficiente.
  • Empleados que sienten el valor de la inversión de la empresa en su desarrollo.
  • Mejora del clima laboral y actitudes positivas.
  • Más tiempo para lo que importa: la familia, el bienestar y los proyectos personales.
  • Una ventaja competitiva real que comienza con el desarrollo personal y termina impactando los resultados del negocio.

📈 Un impulso estratégico para personas y empresas

Este programa no solo cambia a las personas. Reestructura la forma en que trabajan, piensan y se relacionan con su tiempo y sus prioridades. Y eso, naturalmente, se traduce en mejores resultados para la empresa: desde el aumento de ventas hasta la reingeniería de procesos y la expansión del negocio.


¿Estás listo para dar el siguiente paso en tu productividad?

La transformación comienza con una decisión. Y este programa puede ser la mejor que tomes en este año.

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Mateo Navajas

Facilitador y mentor en programas de liderazgo

Algunos Trucos Muy Simples Para Aumentar Tu Productividad Personal Y Profesional…

No sé si te ha pasado… hay días en los que trabajas y trabajas pero te vas a casa (eso si, a horas altamente intempestivas…) con la sensación de que no ha sido un buen día, que no has acabado todo lo que querías hacer y que lo más importante de todo el día es justo lo que peor hiciste porque ya tu nivel de cansancio era muy alto ¿Te suena esta situación?…

Ese día tomamos la decisión de cambiar, de hacer algo diferente… nos prometemos que no nos volverá a pasar algo así pero… ¡antes de que acabe la misma semana nos ha vuelto a suceder lo mismo!

 Déjame compartir contigo una reflexión… ¿te has parado a pensar si en estos casos tu cerebro es una aliado o un enemigo?... Te explico… una de las claves asociadas a la productividad es sin duda la creatividad… cuanto más se produce, más se crea, y cuantas mas ideas se generan, mayores probabilidades de que algunas sean buenas… por lo tanto recuerda…todo proceso creativo/productivo empieza por generar muchas ideas pero…eso si.. y esta es la clave.. SIN JUZGAR… imagínate en un equipo, en una empresa, en una asociación… tienes una idea, la quieres compartir e inmediatamente el resto empieza a juzgar… “estoy aquí no se puede hacer”… “no tenemos el dinero para eso”… “nuestra tecnología nos lo impide”… (y eso sin mencionar cuando estas mismas razones te las cuentas tu a ti mismo/a…).

Olvídate de este sistema automático… dedica una hora entera a generar sin juzgar… sin pensar en los limites aparentes, sin poner barreras… deja surgir las ideas…luego empieza a conectarlas… y así aparece la creatividad!

Vale… ahora ya tienes las ideas y te pones en marcha… y es ahora cuando tienes que empezar a entender a tu cerebro para convertirlo en tu aliado… piensa…cuando nos ponemos a trabajar especialmente usando la parte más racional de nuestro cerebro, este gasta energía y se va cansando a lo largo del dia… y desde este principio básico es de donde surgen estas 3 recomendaciones para mejorar tu productividad diaria:

1. Planifica tu dia en “bloques de energia”: cada vez que haces pequeñas tareas ( por ejemplo abrir el email o realizar una llamada pra cerrar una reunión) vas consumiendo pequeñas porciones de energía que van sumando y cuando de repente al final del dia nos ponemos con la tarea que requiere de mayor concentración, dedicación y esfuerzo, estamos ya demasiado cansados… ¡Alternalo todo!… inicia tu dia con la tarea más demandante y deja el resto para los momentos de menor rendimiento.

2. Entiende el mecanismo de las distracciones: cuando a lo largo del dia nos pillamos   victimas” de constantes distracciones sentimos frustración, nos “llamamos tontos” y nos sentimos culpables pero…. ¡Ojo! es culpa de tu cerebro, no tuya!.. El cerebro adora distraerse con tareas que le consumen menos energía; por ejemplo, si estas teniendo una conversación con otra persona y tienes el correo abierto, prefiere mirar el email y borrarcorreos que concentrar la atención plena en tu interlocutor. Es una cuestión de “aut-supervivencia”… por lo tanto… ¡Apagalo todo! Nada va a pasar porque apagues tu telefono y/o tu correo durante 60 minutos… Si lo haces serás mas eficiente, te equivocarás meos y tardarás la mitad de tiempo en hacer el mismo trabajo.

3. Cada ser humano tiene su propio “punto de eficiencia perfecto”:  y dicho punto de eficiencia está asociado a una cantidad determinada de neurotransmisores .  Cuando hay muchos…te estresas y cuando hay pocos…te aburres. Necesitas encontrar TU dosis óptima, porque las cantidades serán distintas para cada uno de nosotros, lo que se traduce tambien en que los niveles de exigencia deben ser tambien particulares.  (recuerda esto si formas parte de un equipo o lo diriges… no puedes pretender que los demás trabajen con el mismo punto que tu porque tu curva óptima de desempeño es diferente a la de los demas).

Por eso es importante el “autoconocimiento”… y te sugiero que empieces a observarte y uses las siguientes tres preguntas:

  •  ¿cuánto necesito exigirme para ser productivo?
  • ¿cuándo me paso y me estreso?
  • ¿cuándo estoy aburrido?

Hazlo a lo largo de un período de tiempo aplicado a todos tus proyectos y tareas y tendrás tu punto de eficiencia óptimo personal.

Practica estos 3 simples trucos y disfruta de los resultados! Sé que te van a gustar!

¡¡¡HAZLO SIMPLE!!!

Espero que estas recomendaciones te sirvan de ayuda en tu próxima reunión con el equipo. Mucha suerte y mucho disfrute.

Y por si te quedaran dudas, siempre puedes preguntarme. 

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    ¡¡¡ Que tengas un dia fantástico!!!